¿Por qué esa obsesión con que lo natural, o procedente de la Naturaleza, es bueno? ¿Es acaso bueno y saludable el cianuro que contienen las almendras amargas? Eso por una parte. Y por otra, la frontera entre natural y artificial es cada vez más borrosa. No porque un producto nazca de la tierra y no de un laboratorio está exento de manipulación. Al fin y al cabo, el ser humano ha manipulado su entorno a su agrado desde los albores de la humanidad. Existen millones de ejemplos de esto último. ¿Alguna vez os habéis preguntado dónde están las pepitas en los plátanos? El plátano original, con pepitas, era totalmente incomible. Con el tiempo, su genoma fue acumulando mutaciones y apareció una variedad sin pepitas. El ser humano se ha encargado de que esa variedad llegue a nuestros días, la ha seleccionado de una manera totalmente artificial.
Pero el verdadero problema de este error de concepción es cuando además, la publicidad lo explota para vender más. El caso más flagrante es el de Leche Pascual con su Leche Pascual Calcio sólo con calcio natural, 100% procedente de la leche. Como si el calcio no fuera siempre el mismo elemento químico, independientemente de donde se encuentre…

