Tras haber redactado 75 biografías de 74 hombres y una mujer (gran reflexión para otro momento) ganadores en su día del Premio Nóbel de Química -para un libro del que pronto podré dar más información-, he llegado a algunas conclusiones. No os podéis imaginar cuantos de ellos, y no son personas cualesquiera, sino gente que cambió el rumbo de la ciencia, estudiaron química o se especializaron en ella gracias a encontrarse en el camino con profesores inspiradores que supieron motivarles. Es más, muchos de estos científicos relatan en sus autobiografías, disponibles en la página oficial, cómo tomaron sus primeros contactos con la ciencia a través de simples sets de química o de laboratorios que ellos mismos construían. Me reafirmo en lo que antes tenía como una simple intuición, el plan Bolonia será nuestra perdición.
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Dime con quién o con qué andas…
Publicado 7 Junio 2008 Educación , Literatura , Química 2 ComentariosTags: enseñanza, Premio Nóbel, Química
Adivina, adivinanza
Publicado 2 Junio 2008 Cosillas , Literatura 3 ComentariosTags: libros, ficción
“-Porque nuestro mundo no es el mundo de Otelo. No se pueden fabricar coches sin acero; y no se pueden crear tragedias sin inestabilidad social. Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto, a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres y madres que estorben; no hay esposas ni hijos ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas pueden obrar de otro modo que como deben obrar. Y si algo marcha mal, siempre queda el soma. El soma que usted arroja por la ventana en nombre de la libertad, Mr. Salvaje. ¡La libertad! -El interventor soltó una carcajada- ¡Suponer que los Deltas pueden saber lo que es la libertad! ¡Y que pueden entender Otelo! Pero ¡muchacho!”
¿De qué famoso libro es este fragmento?
Aprender lo es todo
Publicado 21 Mayo 2008 Educación , Televisión 0 ComentariosTags: enseñanza, aprendizaje, profesores, anuncio TV, libros
Me encantan los nuevos anuncios de televisión de la editorial SM, aunque sea la competencia ;). El primero que hicieron, sobre Pablo Picasso, se puede ver aquí, pinchando en “spot”. Dice así:
“Pablo Picasso nació muerto, no respiraba. Su tío, que era médico, se inclinó y exhaló el humo de su puro sobre la nariz de Pablo, que finalmente se revolvió y chilló. Creo que un mal comienzo nunca es definitivo. Y así se lo cuento a mis alumnos de Plástica.”
Ahora tienen otro para alumnos de Sociales, sobre el cuento de “El jardinero y la muerte”, también está muy bien. Me muero de curiosidad por ver cómo ilustran la enseñanza de las ciencias experimentales, si es que lo hacen.
Tienen razón cuando dicen que se aprende mucho más de los libros cuando un profesor les da vida. Pero eso sólo lo consiguen los buenos. Y hay pocos. Muy pocos.
Josef Fritzl, apodado el “monstruo austriaco” por haber mantenido a su hija Elisabeth secuestrada en el sótano de su casa durante 24 años y haber abusado sexualmente de ella, no fue descubierto por sus mentiras (aseguraba que su hija estaba en una secta), ni por sospechas vecinales, ni por los gritos de los partos, ni siquiera al deshacerse del cuerpo de uno de los bebés en la caldera de la calefacción de la casa. El crimen de este electricista jubilado de 73 años salió a la luz cuando se vio forzado a llevar al hospital de Amstetten a la primera hija nacida fruto de las violaciones, Kerstin, de 18 años, por encontrarse ésta gravemente enferma. Los análisis médicos revelaron que Kerstin padecía una enfermedad genética poco frecuente en la población. Se confirmó que era estadísticamente más probable que la tuviera como consecuencia de una práctica endogámica que por puro azar. A partir de ese punto, sólo fue cuestión de ir tirando de la cuerda. Encontraron restos de ADN de Fritzl en la saliva con la que se habían sellado las cartas que Elisabeth supuestamente mandaba desde la secta y que él le obligaba a escribir. Y cuando toda la familia por fin acudió a la clínica, las pruebas de ADN revelaron que también era el progenitor de los otros cinco niños que había hecho pasar por sus nietos.
Cuando de salvar vidas se trata, los avances de la medicina, la genética y la biología molecular son evidentes. Pero los logros de estas ramas de la ciencia, y a veces parece olvidarse, también han contribuido de manera sustancial a la resolución de crímenes complejos. Han hecho avanzar a la investigación criminalista y judicial, permitiendo que la medicina forense saliera por fin de la trastienda y dejara de ser el patito feo del grupo.
En el principio de los tiempos, la identificación de los delincuentes debía resolverse por medio de características físicas. Se elaboraban fichas con medidas corporales, color de ojos y pelo y se contrastaba con fotografías, en el caso de que las hubiera. La estrategia del malhechor entonces era clara, disfrazarse y ocultar al máximo cualquier rasgo distintivo, como cicatrices o marcas de nacimiento. Más tarde llegaron las huellas dactilares, las acusaciones se hicieron más fiables y el ingenio tuvo que agudizarse. No tocar nada sin guantes se convirtió en la consigna oficial. Pero entonces aparecieron las pruebas de ADN y ocultar las pruebas del delito se convirtió en algo casi imposible. Y es que esta herramienta molecular se puede aplicar en muestras biológicas como el semen, la saliva y con suerte, en cabellos. Los resultados, además, son en muchos casos concluyentes, pues la secuencia genética de cada individuo es única –salvo para gemelos univitelinos- lo que ha valido para determinar paternidades, identificar a fallecidos y por supuesto, a los responsables de un delito.
La eficacia y fiabilidad de esta técnica generalizó su uso y permitió que saliera de los laboratorios de biología molecular y se incorporara a los de medicina forense. Lo que era más difícil de prever es que de ahí saltara a la pequeña pantalla. Y si hace unos años triunfaban las series de hospitales, ahora las que copan el horario de máxima audiencia son las de investigaciones criminales. Con una cierta licencia poética -en la realidad la profesión es evidentemente más compleja y tediosa- las han acercado de una forma atractiva al gran público. Si bien es cierto que un muchos casos pueden generar falsas expectativas, es innegable que han promovido la visibilidad y el interés por la ciencia forense.
El ser humano es capaz de cometer atrocidades más propias de la ficción que de la vida real. Pero también de averiguar, a base de mucho esfuerzo y sacrificio, y con menos glamour de lo que se cree, quien está detrás de cada una de ellas. La genética y la biología molecular aplicadas a la medicina forense sacan a la luz lo que otros tratan de ocultar. La evidencia científica no miente: culpable.
Que alguien me diga por qué la risa de un bebé es tan contagiosa, seguro que tiene alguna base científica.
Este vídeo ganó, en la sección “Adorable”, el YouTube Video Awards.

